Una de las motivaciones de los jóvenes para realizar un intercambio en EEUU es aprender inglés. Y están en lo cierto quienes viajan con este propósito, pues la convivencia cotidiana con el idioma en la adolescencia permite alcanzar el bilingüismo o un nivel muy cercano.

Aunque para muchos la niñez es la mejor etapa para aprender inglés, existen factores propios de los adolescentes que los hacen buenos para aprender idiomas:

“Es un hecho probado que preadolescentes y adolescentes son más eficaces que los niños en el aprendizaje de la morfología, la sintaxis y el léxico de una segunda lengua” (González, 1991). Así que los adolescentes tienen ventajas para aprender inglés.

La gran capacidad para aprender inglés por parte de los adolescentes obedece a rasgos de su perfil psicológico (González, 1991):

#1 Pensamiento lógico formal: En la adolescencia se afianza este tipo de pensamiento, que genera mayor capacidad de analizar las distintas variables de una situación para formular hipótesis (Inhelder y Piaget, 1955).

Los adolescentes, al aprender inglés, reflexionan sobre la segunda lengua, relacionando los aspectos formales con los funcionales.

#2 Desarrollo de estrategias: Los adolescentes son capaces de desarrollar estrategias para comprender el discurso de su interlocutor. “Son capaces de analizar lo que han comprendido o no de un discurso en otra lengua y de hacer preguntas” (González, 1991).

#3 Memoria: Durante la adolescencia aumenta el uso de técnicas de memorización adaptadas al tipo y cantidad de información a recordar (Moreno, 1965).

La presencia de estas tres cualidades durante la adolescencia permite entender por qué los jóvenes son tan buenos para aprender inglés.

#4 Interacción con el contexto: Existe otro factor que potencia las habilidades para aprender inglés por parte de los adolescentes que realizan intercambio en EEUU, y es el contexto mismo del aprendizaje. “El ambiente de aprendizaje capacitará a los individuos a desarrollarse como aprendices completamente integrados” (Williams y Burden, 1997).

Además, podemos decir que durante la inmersión existen dos escenarios para aprender inglés (Gholami, 2012). El formal que se refiere al aprendizaje en las asignaturas matriculadas, y el informal que tiene que ver con la interacción a la que se enfrenta el adolescente con todas las personas que conoce durante su viaje.

De este modo, la comprensión de la cultura norteamericana permite al adolescente entender la realidad de la que es producto la lengua, creando una base sólida para aprender inglés.

Por estas razones -su pensamiento lógico, sus estrategias de interacción y su memoria, sumadas a los beneficios del contacto directo con el contexto- la inmersión resulta esencial para los adolescentes y preadolescentes que quieren aprender inglés.

*Este artículo resume ideas de (1) María Mar González y (2) Rosberly López, María José Quesada y Jonnathan Salas, y agradece a sus autores. No pretende ser una construcción científica, sino informar las ventajas del intercambio para aprender inglés durante la adolescencia.